Cuaderno de bitácora de un aviador inquieto

Cuarenta

El primer Canadair CL215 que llegó a España descansa hoy en el Museo del Aire de Cuatro Vientos

Hoy hace cuarenta años que aterrizó el primer Canadair CL215 en España.

Inicialmente los aviones fueron asignados al 803 Escuadrón, unidad cuya misión principal es la de búsqueda y rescate, misión comúnmente conocida como SAR, por sus siglas en ingles. No fue hasta 1980 que el nombre de 43 Grupo y su estructura actual fueron adoptados. Aun así, como suele ocurrir con muchas unidades militares, a pesar de los cambios de nombre y de ubicación, hoy el espíritu del 43 Grupo, cumple cuarenta años. Largo tiempo sin duda para una unidad del más joven de los ejércitos, el del Aire.

La primera misión que realizaron dichos aviones fue la búsqueda de un barco siniestrado en el mar, a la altura de Finisterre, en marzo del 71. Su primer incendio se hizo esperar hasta junio del mismo año, curiosamente (entre comillas) en la misma provincia de La Coruña. Parece que desde siempre, Galicia y el 43 han estado... bastante unidos.

Ese primer avión, descansa hoy a la intemperie en el Museo del Aire, y a pesar de sus años de servicio, de los 40 grados en verano, y de los -10 en invierno, sigue teniendo su encanto, con esos viejos pero imponentes motores radiales de 18 cilindros.

8 febrero 2011

Tiempo

He decidido sacar algo de tiempo y publicar por lo menos una sencilla entrada este mes de enero. Ultimamente mis horas libres han disminuido.

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Hoy había previsión de nevadas por encima de 700 metros en el centro de la península. El martes por la mañana estuvimos a seis grados bajo cero. Sin embargo en los últimos dos días hemos salido tres veces a extinción. Cuatro horas y pico cada vuelo. En Galicia y en Salamanca.

Es algo que me gusta de este trabajo. No hay aviso previo. Te puede tocar salir cualquier día. Y siempre hay que estar preparado.

Os dejo un vídeo. Ayer, un despegue desde Sevilla. ¡Cuernos al viento!

29 enero 2011

Once

¡Feliz Año Nuevo!

Que este 2011 nos de a todos felicidad, amor, salud y ¡buenas olas!

31 diciembre 2010

Hachazo

El incendio estaba situado justo entre dos pantanos. Uno de ellos mucho más elevado; el otro mucho más bajo. Decidimos separarnos. Yo me fui al embalse más alto, pues aunque más pequeño, me parecía más cómodo. El otro avión se fue al Vao, al pantano de menor elevación. En un momento dado, y no recuerdo muy bien porque, decidimos cambiar de pantano, así que nos unimos al otro hidro en su circuito. Lo que menos me gustaba de este segundo pantano era que, para salir, tenías que subir todo lo que habías bajado, pero esta vez con seis toneladas más abordo. Por eso decidí inicialmente irme al pantano más elevado. Es mejor subir vacío y bajar cargado, que al revés.

La salida se realizaba por un valle, siguiendo el curso del rio. Dependiendo de lo fino que fueras en la salida, eras capaz de salir del valle en un punto o en otro. Cuanto antes, mejor, pues menos tiempo perdías. Eso implicaba subir con el peso máximo al despegue, a 110 nudos y sin flap. Ahí es cuando las sensaciones de cada uno entran en juego. Hay veces que simplemente, no lo ves bien. Algo no te gusta. El avión vuela... raro.

Apurando la maniobra, intentando salir del valle lo antes posible, evitando la estela turbulenta del avión precedente, noté como el plano derecho comenzaba a caerse. De repente este perdió sustentación y el avión comenzó a caer hacia la derecha. En ese momento el corazón te da un vuelco y el estomago se te pone en la garganta. Instantáneamente giras los cuernos a tope hacia la izquierda, mientras sientes que el avión no responde. Instantes después ¡CLONC! los mandos chocan con el tope al llegar a su máxima deflexión. El avión sigue sin responder. Sin que tu puedas hacer nada mas, la situación termina. Notas de nuevo la sustentación. Devuelves los mandos a su posición neutral y sigues volando...

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En ese momento te das cuenta de que nadie más se ha dado cuenta de lo que ha ocurrido. Todo ha pasado en menos de un segundo, pero tu todavía tienes el corazón en un puño. -Maldita sea, que poco me gusta este valle -piensas. Es curioso como las sensaciones que te trasmiten los mandos del avión, y tu culo que esta pegado al asiento, son tan importantes como sutiles e imperceptibles. No son movimientos bruscos. Son variaciones de presión. Los mandos nunca llegaron a moverse, sin embargo la variación en la presión que me transmitían fue suficiente para... darme el susto del día.

Como siempre me parece, el vídeo no le hace justicia, ni al valle, ni al momento. O tal vez si. Viéndolo me doy cuenta de dos cosas: una, el avión no llegó a "caerse" en ningún momento aunque a mi me lo pareciera, y dos, lo que para mi fue una eternidad de sensaciones ocurre exactamente en el segundo 01:33 del vídeo.

3 diciembre 2010

Nocturno

Tengo un poco abandonado el blog, y no por falta de ganas, sino porque ando un tanto liado últimamente... Ahora estoy de vacaciones de invierno, y tardaré un tiempo en volver a volar. El último vuelo que realicé fue una navegación nocturna. Me gusta volar de noche. Es relajante. Me gusta ver nuestro pequeño mundo desde arriba, tímidamente iluminado. No es algo que hagamos habitualmente, tan solo lo justo para cumplir con los Planes de Adiestramiento, para mantener la aptitud. Os dejo un video: el final de una aproximación instrumental, con su toma y despegue, en algún aeródromo de la vieja Castilla.

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14 noviembre 2010

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